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memorias y ninguna flor El
Género, como pensamiento
¿Cómo
es posible que en plena efervescencia de la era digital se siga abordando
aún la cuestión del hecho diferencial, como medio de crispación
inagotable en el fango-colorines de la prensa amarilla y de la telebasura
omnipresente?. Femíneas;
Este es mi género; esta es mi causa y mi forma de vida. Formo
parte de la realidad y sin embargo, parece como si sólo me encargara de
absorber y capturar la intención de la mirada de los demás. Represento
“la presencia, de la ausencia”. Estoy aquí. Soy una más a la vuelta de la esquina, mientras parte del mundo se empeña en ignorarme. Siempre he pensado que lo imperfecto es natural. Puede que realmente, las femíneas seamos no el sexo perfecto, pero sí el sexo completo. A
veces - sólo a veces - lo conseguimos Como
respuesta, me siento orgullosa de ser así. Y disfruto con ello. A fin de
cuentas y de otro modo, no podría ser. Y no soy la única. Por
encima de todo, más allá de todo, y más luminoso y radiante que nunca,
quiero comenzar desplegando una magnífica bandera rosa, a favor de la
multiplicidad de actitudes, aptitudes e inquietudes. Y
entre ellas, claro está, las
mías. Mi
mundo, es el mundo de las propias mujeres de sexo masculino. Poco se
diferencia del femenino, la verdad: Nos gustan las mismas cosas, sentimos
las mismas emociones, nos apasionan los mismos colores, las mismas texturas, usamos las mismas
marcas de ropa interior, las mismas máscaras
de rimmel y los
perfumes dejan las mismas
estelas de personalidad. Y
por ello apuesto; para conseguir que algo tan obvio se convierta en algo
mucho más real, natural, cercano a nuestra forma de ser; asumirlo y
vivirlo día a día. En
sí, son inquietudes de las mujeres de uno u otro género. Y, como el
resto, sé que es esto lo que de verdaderamente deseo y anhelo, a pesar de
las incompatibilidades con la sociedad convencional. Quiero
romper una lanza a favor de La Mujer, de ambos sexos. Somos muchas, somos
iguales, somos diferentes. La diversidad abarca todos los ámbitos de
nuestra feminidad - de nuestra vida en general - y crece y se desdobla con
cada decisión, postura y opción que tomamos en cada momento, desarrollándose
y progresando a la vez que la niña que habita en nuestro interior. 36
Memorias y ninguna Flor Glauka |
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