36 memorias y ninguna flor

El Género, como pensamiento

¿Cómo es posible que en plena efervescencia de la era digital se siga abordando aún la cuestión del hecho diferencial, como medio de crispación inagotable en el fango-colorines de la prensa amarilla y de la telebasura omnipresente?.

Femíneas; Este es mi género; esta es mi causa y mi forma de vida.

Formo parte de la realidad y sin embargo, parece como si sólo me encargara de absorber y capturar la intención de la mirada de los demás.

Represento “la presencia, de la ausencia”.

Estoy aquí. Soy una más a la vuelta de la esquina, mientras parte del mundo se empeña en ignorarme.  Siempre he pensado que lo imperfecto es natural. Puede que realmente, las femíneas seamos no el sexo perfecto, pero sí el sexo completo.

A veces - sólo a veces - lo conseguimos

Como respuesta, me siento orgullosa de ser así. Y disfruto con ello. A fin de cuentas y de otro modo, no podría ser. Y no soy la única.

Por encima de todo, más allá de todo, y más luminoso y radiante que nunca, quiero comenzar desplegando una magnífica bandera rosa, a favor de la multiplicidad de actitudes, aptitudes e inquietudes.

Y entre ellas, claro está,  las mías.

Mi mundo, es el mundo de las propias mujeres de sexo masculino. Poco se diferencia del femenino, la verdad: Nos gustan las mismas cosas, sentimos las mismas emociones, nos apasionan  los mismos colores, las mismas texturas, usamos las mismas marcas de ropa interior, las mismas máscaras  de rimmel  y los perfumes dejan  las mismas estelas de personalidad.

Y por ello apuesto; para conseguir que algo tan obvio se convierta en algo mucho más real, natural, cercano a nuestra forma de ser; asumirlo y vivirlo día a día.

En sí, son inquietudes de las mujeres de uno u otro género. Y, como el resto, sé que es esto lo que de verdaderamente deseo y anhelo, a pesar de las incompatibilidades con la sociedad convencional.

Quiero romper una lanza a favor de La Mujer, de ambos sexos. Somos muchas, somos iguales, somos diferentes. La diversidad abarca todos los ámbitos de nuestra feminidad - de nuestra vida en general - y crece y se desdobla con cada decisión, postura y opción que tomamos en cada momento, desarrollándose y progresando a la vez que la niña que habita en nuestro interior.

36 Memorias y ninguna Flor

Glauka

Glauka@femineas.com